Siempre que viajamos en un transporte nocturno hay algún español tiene una anécdota que contar, y siempre encuentra a alguien que lo quiera escuchar… esta vez fue la historia del “camino de Santiago” (una historia que en boca de otro dura 10 minutos acá duro al menos 2 horas) después de eso a dormir se ha dicho que Paris nos esperaba al final del recorrido!
DIA I...
Después de un largo viaje en bondi llegamos a Paris a las 6 de la mañana, teníamos que hacer tiempo hasta las nueve al menos para poder entrar al depto… asique debajo de la lluvia vimos amanecer la ciudad!
Un vez desensillados y por suerte ya sin lluvia, salimos a dar vueltas por la zona, les Marais una zona lindísima llena de bares con mesas en las calles, calles angostas y paredes de colores; el Pompidou que de golpe se te aparece entre medio de dos calles angostas grises que no podes no verlo.

Cruzando los puentes brumosos en donde resaltan los dorados de las estatuas a la distancia se llega a ver la torre Eiffel y de golpe de Notre Damme, con sus impresionantes vitreaux llenos de colores y rosetones inmensos, en la fachada el detalle en cada gárgola, los contrafuertes oscuros casi negros y los colores de los arboles en otoño.

Más tarde, nos adentramos en la inmensa red de subtes que te permite llegar a donde quieras, en la que todo el mundo camina mas rápido que vos por mas que vayas corriendo, en la que no podes no sentirte una hormiga en los mil y un pasadizos del hormiguero mas sofisticado, con destino a Monmatre.
Sintiéndonos en Amelie, subimos por las escaleras del parque, nos perdimos por sus típicas callecitas y la plaza de los pintores. Bajando nos le animamos a las bicicletas, acortando así las distancias.
Un señor desde un auto se ofreció a hacernos de guía al vernos mapa en mano con cara de desorientados, asique desde el auto y nosotros atrás con las bicicletas nos indicaba el camino, de golpe estábamos en L’ Opera (a diferencia de lo esperado los franceses resultaron muy agradables y siempre ofreciendo te ayuda!) y al rato en el Louvre, en donde nos quedamos largo rato sentados hasta que decantara la idea de donde estábamos!

Por problemas técnicos las bicicletas, que deberían haber durado para 24hs, nos dejaron a pata y después de una laaarga caminata llegamos al depto. Una vez en el ahí, había que hacer todo sigilosamente para no provocar la ira de la vecina de abajo, al parecer hasta le molesta el ruido del golpe de una cuchara contra una cacerola al hacer una salsa!
DIA II...
Al día siguiente con un cielo celeste partimos rumbo a Versalles… un lugar que por mas foto que hayas visto los jardines son aun más grandes, no se ve nada en horizonte más que estos jardines!


Asique nos dedicamos a hacer largas caminatas, alrededor de arboles de distintas formas y colores de otoño, fuentes, estatuas, flores, y un pic nic al costado de los lagos...


Y como para seguir deleitándonos con las excentricidades de este “pequeño” castillo entramos a recorrer el salón de los espejos y los dormitorios! Qué locura!

Después de tanto oro y ostentosidades tomamos el tren rumbo a la torre Eiffel, y echados en el camp de Mars, birra en mano, nos dedicamos a mirar…

DIA III...
Día nuevo e itinerario nuevo, primer destino tren a Poissy para ver la Ville Savoye!


Sabemos que para más de la mitad de los que lee el blog parece un poco ñoño este plan, pero la verdad es que valió mucho mas la pena delo que esperábamos… increíble! Volviendo y como para empalagarnos un poco mas de Le Corbusier, pasamos por la Maison Laroche.

Montados en las dos ruedas transcurrió el resto de la tarde y desplazándonos a nuestro ritmo con cara al viento y narices rojas. Primer pit stop proximidades de la torre Eiffel para un pic nic (obviamente de pan francés!), segundo pit stop y un poco mas exigido por alguna subida el arco de triunfo y su caotica rotonda que lo rodea, en la que nos sorprendimos de no ver ningún choque ni bocinazo en la media hora que estuvimos ahí sentados, tercer pit stop una agitada pedaleada por Champs Elysees, acompañados por arboles de todos los colores posbiles de otoño y esquivando su marea de turistas , cuarto pit stop y nuestras piernas que hace tiempo no conocían tanta exigencia, Les invalides (ya con una tormenta que se asomaba más que amenazante)

Quinto pit stop los jardines del Louvre y por ultimo y ya agotados sexto pit stop “home sweet home” (María, perdón por el sentido de pertenencia, es que en medio de un viaje tan largo a todo lugar se lo llama casa jaajaj)
DIA IV...
Ultimo día en Paris, en el que a la mañana nos fuimos para la zona universitaria a ver los pabellones, y después deambulamos por el Quartier Latin y les Marais. De ahí al aeropuerto, al que llegar fue toda una odisea, entre una demora de 20 minutos de subte, un cambio de tren y caminar como 2 kilómetros adentro del aeropuerto… llegamos exhaustos a hacer el check in (Charlotte y Anita ahora las entendemos un poco más el que hayan perdido el avión!)
(Estábamos convencidos que nuestro francés poco a poco iba a ir saliendo, lo intentamos una y otra vez con todas las personas a las que les queríamos consultar algo, peeeero lamentalemente no fue asi, no pudimos superar las cuatro palabras de corrido!)