Mientras los milanesos trabajaban "madre" hizo viajes en el dia a lugares cercanos, y otros dias nos espero con comida caserita. Pero en cuanto nos dimos cuenta ya era viernes y teniamos que alistarnos, que se venia otro fin de semana movidito.
Sabato per la matina...
Como ya se nos hizo costumbre, nuestro avion salia a las 7 de la mañana, cosa que tuvimos que madrugar de lo lindo. El nuevo destino: Palermo, Sicilia.

Nos esperaba un itinerario incierto! Llegamos al bed & Breakfast (Casa dei Amici), desde afuera nos asustamos un poco, parecia una pocilga, pero adentro estaba lo mas bien! Nos dieron mapa recorrido y a andar... sin antes un buen cafe y una briosche en una tipica esquina enquilombada palermitana.

La Cateral, la esquina de los Quattro Canti, los mercados, la calle Trabuco ( eso explica las caras madre e hijo), el centro historico, mas mercados, y siempre alguna alucion a Il padrino, o las voces o los sacos en los hombros...


Despues de haber caminado toda la mañana entre bocinazos, gritos de vecinos de un balcon al otro y calles finitas, decidimos irno en busca del mar, destino Mondello!

Apenas bajamos del bondi encaramos directamente un restaurant, bichos y mas bichos maritimos y una buena birra mirando al mar...

Despues un heladito (que mejor quedemosnos con la imagen porque dejaba un poco que desear jaja) y un poco de clase de meteorologia de la Patrona Lidia que anticipaba un yunque, nube de procedencia vertical, a la vista!!!!!!!!

Y el Yunque efectivamente trajo la lluvia. Volvimos a Palermo despues de un par de indicaciones inciertas, como de costumbre! Un poco de fiaca y a comer, pizza, birra y cafecito. Una vez en el hostel...
Domenica...
Un buen desayuno y a arrancar otra vez, destino: Monreale. Todas las calles que ayer eran un caos de bocinas y motores, hoy eran peatonales estaba toda la ciudad cerrada a los autos por la Maratona. Nosoros chochos hasta que llegabamos a donde debiamos tomarnos el bus, en donde estaban todos los autos que no circulaban por la ciudad...

Paciencia y a observar, con los relatos de un señor en la parada la espera se hizo mas amena...

Y ahi estabamos mirando Palermo desde arriba, en un pueblito de callecitas angostas tranquilas a ritmo dominguero


Una buena focaccia, la ya clasica birra y a emprender retirada.

Y asi, sin darnos cuenta, se nos pasaron los diez dias con Lidia!... al sillon lo seguimos esperando.
El paso de Lilis no solo dejo el frizzer lleno milanesas, tambien vinieron unos cuantos regalitus made in Argentina. En la proxima edicion ampliaremos.
A dopo!